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Después del semifracaso de la TBR de enero (porque no terminé de leer todos los libros que había apuntado) ya veréis por qué en el vídeo de esta semana... ¡Vuelvo con la TBR de febrero!

Planificar las lecturas del mes es algo que no pensaba que me iba a aportar tanto entretenimiento ni alegría, la verdad. Por eso decidí volver. Me veía a mitad de enero viendo mi estantería y pensando qué libros quería meter en la siguiente lista y ¡por fin he podido ponerme a ello!

Jardín Sombrío - V.C Andrews: Conclusión de la saga Flores en el ático (Cuya reseña podéis leer aquí) Aunque hablemos de conclusión, es el libro que precede a toda la saga y nos da una visión general de cómo comenzó el tormento de los cuatro niños Dollanganger y por qué llegaron a ser encerrados en aquél sombrío ático además de ofrecernos detalles de la familia antes de que todo ocurriera y cómo los personajes llegaron a ser como son. Muchísimas ganas.

El Perfume - Patrick Süskind: Esta sería una relectura, este libro lo leí hace muchísimos años y no lo he vuelto a tocar desde entonces. Recuerdo que me gustó. ¿Por qué releerlo ahora? Hace semana y poco echaron por la televisión la película (adaptación de esta novela) y viendo que recordaba cosas que en la película no salían y al revés, me entraron ganas de volver a sumergirme en la historia de Grenouille y su curiosa relación con los aromas.

Sushi para Principiantes - Marian Keyes: Siempre he tenido muchas ganas de leer a esta autora y después de encontrar un libro suyo (de segunda mano, obviamente) en una librería de viejo decidí que era hora de darme la oportunidad de conocerla. 

Cuentos desde el Reino Peligroso - J.R.R Tolkien: Ciertamente nunca he sido muy fan de leer a Tolkien. Me abruma mucho su forma de narración y no he conseguido nunca terminarme un libro suyo. Este lo apunto a la lista #TBR de este mes porque se lo dejaron en mi casa y en semana y media vienen a recogerlo así que... ¿Lo conseguiré esta vez? ¡Esperemos que sí!

Los Crímenes de la Pluma - Raoul de Navery: Libro que compré hace 3 años en una librería de segunda mano en Galicia principalmente por el título. Ya sé que no es cosa buena hacer este tipo de cosas ¡pero era joven e inexperta! 

Hasta aquí los libros que he apuntado para leer este mes, son dos menos que en enero porque he tenido en cuenta también que febrero es un mes corto y que voy a tener compromisos y demás que me van a impedir tener un ritmo de lectura normal.
¿Qué so han parecido mis elecciones? ¿Apuntaríais alguna otra lectura?
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Título: Flores en el ático
Autor: V.C Andrews
Páginas: 348
Editorial: Plaza & Janes
Edición: 1986, tapa blanda

Sinopsis: A causa de unas pasiones prohibidas, cuatro criaturas crecen en un terrorífico encierro, aisladas del mundo. 

Esta entrada va a servir tanto de reseña como de apertura para el espacio dedicado a autoras de este blog.
La idea es publicar una autora al mes para dar mayor visibilidad a las autoras a lo largo de la historia del género que sean. Intentaré que las autoras que publique lo sean de libros suyos que haya leído, y de esta manera poder dar más profundidad a lo que quiero transmitir.

De modo que, en este caso, voy a comenzar primero con unas breves notas sobre la autora de esta saga y después ya con la reseña/opinión personal.

Virginia Cleo Andrews nació en Virginia en, Portsmouth en 1923 y falleció en 1986.
Virginia quedó postrada para el resto de su vida en una silla de rueda cuando apenas tenía 15 años, debido a una artro­sis reuma­toide y a la fusión espi­nal que la dejó impe­dida aunque el motivo de su muerte fue un cáncer de pecho no tratado en su momento de mayor popularidad en el mundo literario. Debido principalmente a esto, Andrews terminó 7 novelas, entre las que está la saga Dollanganger, de la que hablaremos en este y siguientes posts, los dos primeros volúmenes de la saga Casteel, Dioses de la Montaña Verde y los Malditos del castillo.
Todas sus demás obras, publicadas con posterioridad a su muerte, fueron escritas por ghost writters para copiar sus esquemas y continuar exprimiendo a la gallina de los huevos de oro.
Sus comienzos fueron muy complicados, el manuscrito de Flores en el ático fue rechazado por 24 editoriales.
Lo que más destaca de sus obras es la cantidad de temáticas sombrías y lúgubres (en Flores en el ático tenemos incesto, canibalismo,abuso parental, infanticidio, abuso sexual...)a pesar de estar llenísimas de clichés y ser pomposas y cursis.
...................................
No he querido ahondar mucho más en el ámbito biográfico de esta mujer porque no puedes hablar de una cosa sin comentar la obra en sí. Queda clarísimo que la saga Flores en el Ático no es para todo el mundo.
Como he mencionado anteriormente, trata temas muy sombríos, lúgubres y con una crudeza que deja marca a medida que avanzas, alimentando el sentimiento más morboso del ser humano, algo tan natural y a veces nocivo como es el querer saber más.
De momento me he leído 3 de las 5 novelas que suponen la saga Dollanganger y si hay algo en común en todas ellas es que sus protagonistas nunca llegan a la edad adulta, siguen siendo muñecas perfectas perpetuamente, adorables, preciosas e inmaculadas. Cosa que parece coincidir con la vida de la autora como tal, ya que como dijimos antes, quedó postrada en plena adolescencia y así vivió hasta que falleció a los 63 años. Nunca tuvo hijos, nunca tuvo pareja, no conoció el amor y el único contacto con el exterior que tuvo eran los médicos que la visitaban. Viviendo en un ambiente opresivo y asfixiante no extraña que su primera novela refleje justamente eso, la vida de cuatro muchachos rubios, guapísimos, perfectos, encerrados durante años en un ático en el ala más alejada de una enorme mansión. Ocultos a la vista de todos, ignorados por las personas que supuestamente más debían velar por ellos.

En esta primera novela nos presentan a Corrine, hija del omnipotente Malcom Foxworth y de Olivia su esposa, quien para herir a sus padres y a la estricta educación que la obligaban a tener se casó con su medio tío, acto tras el cual fue desheredada y expulsada de la mansión. Durante 18 años Corrine y su tío vivieron bajo el apellido Dollanganger y tuvieron 4 hijos. Los cuatro muñecos de Dresde. Tan rubios, tan guapos y tan perfectos que parecían hijos del mismísmimo satanás, como decía su abuela.
La historia realmente comienza cuando el marido de Corrine muere en un accidente dejando una viuda y cuatro huérfanos a merced de acreedores y bancos que reclamaban el pago de una gran pila de deudas. De esta manera Corrine vuelve con el rabo entre las piernas a casa de sus padres a intentar recuperar su amor y su confianza para que vuelvan a incluirla en el testamento y pueda heredar la inmensa fortuna de la familia. La única condición es que nadie puede saber que tuvo hijos alguna vez y la solución para esto es encerrarlos en una habitación al final del ala este de la mansión Foxworth y recluirlos en el ático.
Con la promesa de sacarlos pronto de allí Corrine se dedica a hacer su vida de nuevo, malgasta, derrocha y se casa por segunda vez olvidándose en un momento determinado de su responsabilidad como madre y sucumbiendo a la rápida solución para librarse de su *problema* envenenando a sus hijos.

Durante 3 años aquellos cuatro muchachos vivieron recluidos en una habitación en la que tenían prohibido compartir aseo o mirarse mientras es cambiaban. Subían cada día al ático a intentar verle el lado bueno a la situación, confiando en su madre y en que todo iría bien. Durante estos tres años estos niños se convirtieron en padres de los dos más pequeños, sufrieron juntos, lloraron y salieron adelante y conocieron el amor. A fuerza de prohibiciones y castigos los dos mayores de los muñecos de Dresde, Chris y Cathy, se enamoraron.
A partir de ahí nos dan a entender que la maldición de la familia Foxworth que comenzó con la madre de Cathy, Corrine, vuelve a surgir y que nunca se librarán de ella. A lo largo de los siguientes libros entenderemos o intentaremos entender qué llevó a nuestros protagonistas a decidir como decidieron y dónde está realmente el origen de todo aquello.

Como comento no es una obra para todo el mundo. Es una obra que hay que leer con una perspectiva diferente a la actual. He visto muchos comentarios criticando el comportamiento de la protagonista, Cathy, por ser sumisa, servicial, por tolerar abusos, maltratos, vejaciones e incluso mostrarse de acuerdo en alguna ocasión con la idea de que la violen. Tenemos que entender el transfondo de la autora, el momento en el que se escribió esta novela y lo que se quería reflejar en ella.
Lo que Virginia Andrews quiso reflejar en ella. Para mí, Flores en el ático y en especial Cathy, no es más que una extensión de ella misma. Es la autora viviendo romances, equivocándose, llorando y riendo en un mundo y en una vida que nunca podría disfrutar. Es Virginia Andrews narrándonos la crudeza de su prisión, sus miedos, sus temores, sus traumas y sus secretos de una manera poética y que nos lleva a no dejar de leer mientras nos va dejando huella. Una huella que muchas veces no nos gustará pero quedará ahí al fin y al cabo.
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reseña literaria booktube españa

Estamos a finales del siglo XXI y el planeta Tierra es un auténtico caos. Como si de los escenarios futuristas que nos enseñan en las películas se tratara, la tierra está prácticamente arruinada. No hay oxígeno, no hay capa de ozono, no hay plantas y cada vez hay menos agua.
En todo ese mundo apocalíptico y gris, lo que queda de los seres humanos se limitan a sobrevivir en un universo en el que el mundo se rige por 3 compañías que lo dominan todo. Liquion, Seaway y la Corporación. Todas ellas manejadas por humanos pero en su mayor parte por símiles, o lo que es lo mismo, Androides.

Sin embargo, dentro de todo este caos hay una resistencia. Un grupo de ecologistas se esfuerza en plantarles cara y tratan de proteger a toda costa lo que queda de naturaleza y humanidad dentro de las personas. Nuestro protagonista es Hadam 7799, un policía de seres vivos que comienza a tener sueños perturbadores para los que acude al psicólogo. La trama se complica, y empieza a ser interesante, cuando en el momento en el que Hadam describe su sueño al psicólogo éste termina siendo asesinado y recibe un misterioso mensaje.
A partir de ese momento Hadam correrá muchísimos riesgos para averiguar qué significaba el mensaje que había recibido, qué quería decir su sueño y poco a poco descubrirá la gran importancia que tiene su existencia.

En este barullo de acontecimientos aparecerá Neus, una muchacha menuda y soñadora que trabaja en el centro de conservación del Museo y dedica los días a soñar despierta con las novelas y películas que existían en el mundo en el siglo XX.
Neus y Hadam se encontrarán en la más caótica de las circunstancias y entrelazarán sus destinos inevitablemente.

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Creo que lo que más me ha gustado de la novela en sí ha sido la forma de describir los acontecimientos, Luis Rodríguez Rivera utiliza la primera persona para narrar a cada personaje y cada acontecimiento y eso lo hace muy especial, ayuda muchísimo a sentirte identificado con ellos y con lo que ocurre. Sin embargo, en mi opinión, había un problema. Y es que llega un momento en el que no sabes en qué tiempo han ocurrido ciertos sucesos y eso genera confusión.

Por lo demás, considero que es una novela que se ajusta muy bien al género. Me recordó muchísimo a Un Mundo Feliz, de Huxley (lectura que tengo pendiente este mes)
Sí que es verdad que el escenario apocalíptico está ya muy manido y es un recurso muy utilizado en Sci-Fi pero creo que este tipo de narración aporta algo nuevo al género.

Igualmente (y esto es algo muy muy personal) no me ha gustado nada el final. Creo que esta historia en concreto tenía mucho más potencial para llegar a un final mucho más elaborado y con más chicha del que encontramos al final de esta novela.

¿Y vosotros? ¿Conocíais a este autor? ¿Y la novela?
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Hacía ya unas semanas de todo aquello y mi vida había vuelto a la normalidad salvo por una cosa. Una cosa pequeñita e insignificante. Y es que cada noche, sin excepción, tenía que volver a ver aquellas fotos. Sólo para asegurarme de que había sido real. De que no había sido un sueño o producto de mi imaginación. Nuestra mente es débil y con el paso del tiempo es más difícil recordar pequeños detalles y sucumbimos a sus juegos caprichosos empeñados en confundirnos, transformando lo real en imaginario y haciendo la fantasía tan real como uno mismo. Y es peligroso. Por eso veía las fotos, por eso sentía la imperiosa necesidad de contemplarlas cada noche. Para asegurarme de que todo había ocurrido de verdad.

Ni qué decir que todo aquello había abierto en mi un apetito insaciable de música. Quería volver a sentir lo mismo. Quería volver a sentir aquella arritmia antecedente de desvanecimiento, el temblor en las piernas, el sudor frío recorriéndome la espalda, la sonrisa y las lágrimas en los ojos. Quería recuperarlo y quería ser capaz de controlarlo. Había pasado muchas noches en vela tratando de encontrar una canción que me hiciera sentir todo eso de nuevo, pero sin éxito. Comencé a pensar que no era la música en sí, sino que había sido la situación. Él, el piano, la luz y yo allí, de pie en la soledad oscura de aquél apartamento.

Era viernes. Un viernes perezoso y lleno de lluvia. Un viernes de manta, helado y peli. Ese tipo de viernes en los que apenas te apetecía salir de casa a menos que fuera imperiosamente necesario. Y realmente no tenía ganas de salir. Quería seguir recreándome en aquella noche dentro de mis sábanas. Poner a Yann Tiersen y olvidarme un rato de todo lo que tenía en la cabeza. Había aplazado ya tres veces una cena familiar. Había cancelado la cita que tenía con el médico. Había dado plantón a Jimena.

Había olvidado recoger los certificados de la Universidad y por último había pasado dos días alimentándome a base de yogur por no querer bajar al supermercado.
Estaba llegando a mi límite.
Ya no quedaba yogur.



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Booktube españa, tbr enero

¡Primera entrada del año!
Quería empezar con un tipo de contenido nuevo, los TBR (o to be reading) que básicamente son los libros que me gustaría leer durante un mes determinado. En este caso empezamos en Enero así que ¡Vamos allá!

Este año me he propuesto leer más y por eso este mes he seleccionado siete libros en mi lista TBR.
El primero de ellos es uno que se me lleva atragantando desde hace meses. Literalmente.

*Noche Cerrada en Bergen - Anne Holt* Es una novela negra que, a primera vista, me parece muy muy interesante pero la forma en la que está narrada me tira muchísimo para atrás. Igual es que son los primeros capítulos y luego se hace más ameno pero no la daré por perdida y espero este mes terminar de verla sí o sí.

*Un Mundo Feliz - A. Huxley* Esta la leí hace años, cuando aún estudiaba en la facultad. Sé que me gustó pero por cosas de la vida he olvidado prácticamente al 80% de qué va. Así que esta será una relectura muy deseada de este mes.

*Los Cazadores de Especies - David Blanco Laserma* Este libro lo encontré hace unos días mientras hacía limpieza y reorganizaba mi biblioteca, ni sabía que lo tenía y al encontrarlo me ha entrado mucha curiosidad. La temática central son los fósiles, un tema muy interesante, así que... ¡De cabeza!

*La Tienda de los Suicidas - Jean Teulé* Este es otro libro que leí hace muchos años. Lo encontré en un mercadillo a precio de saldo y lo compré impulsivamente. Me inspiraba mucho respeto y lo tuve acumulando polvo meses. Sé que me gustó el final pero como en el caso anterior... apenas recuerdo nada de lo que leí.

*Sherlock. El Gran Juego - Steven Moffat, Mark Gatiss* Esta pieza es básicamente un cómic. Me lo regalaron el verano pasado y desde entonces lo tengo bien a la vista porque aparte de ser precioso, Sherlock es una serie que me encanta y tengo mucha curiosidad por saber cómo han abordado la adaptación de la serie al cómic.

*Flores en el Ático - V.C Andrews* Este libro lo tengo a medias, leí los primeros 3 o 4 capítulos el verano pasado y lo dejé no recuerdo bien por qué. Quiero terminarlo básicamente porque me quedé enganchadísima, me encanta cómo narra esta señora y creo que es una historia que promete buenos plot twists.

*Los Guardianes Durmientes - Luis Rodríguez Rivera* Novela cortita de ciencia ficción que también tengo a medias, en realidad empecé a leerla la última semana de diciembre del año pasado y sigo con ella a día de hoy. He llegado ya a un punto curioso de intriga y curiosidad así que espero terminarlo pronto.
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28 días con sam, literatura juvenil

Me alejé de aquel lugar como alma que lleva el diablo, mientras la música seguía sonando incluso a través de las puertas y los metros que iba poniendo por medio. No miré atrás, ni un instante. Tenía miedo de perder las fuerzas para irme si llegaba a mirarlo otra vez. Salí a la calle y me llené de realidad. De incredulidad por lo que acababa de contemplar y ya en la acera, rodeada de gente, logré atisbar la ventana de aquél mágico salón en el que sin duda, él seguiría tocando frenéticamente melodía tras melodía.
Y sonreí. Sonreí muy fuerte y en silencio. Como sólo pueden serlo aquellas sonrisas llenas de nunca más y para siempre. Sonreí como nunca antes había sonreído y fíjate qué locura, me sentí llena y vacía al mismo tiempo. Permanecí aún unos minutos intentando adivinar si a esa distancia, entre el gentío y el murmullo constante de la gente, podía distinguir el sonido de su teclado.
Más tarde me explicaría que cada vez que tocaba se olvidaba de sí mismo porque ponía el alma en la música. Lo creí sin dudarlo. Lo creí muchas veces. Tantas que ahora me hace daño. Tantas incluso que olvidé por completo creer en mi misma.
Me arrebujé en la chaqueta y caminé calle abajo. La cámara aún colgaba de mi cuello pero no era la misma cámara que tenía unas pocas horas antes, no. Ahora esa cámara era única. Única porque había sido testigo de uno de los milagros más bonitos y horribles que pueden existir. Y ahora era mío.
Llegué a casa y la soledad de mi apartamento me dejó por un momento desconcertada. Me quité el abrigo, me descalcé de mala manera y caminé hacia mi dormitorio. Dejé la cámara reposando encima de mi cama y fui a hacerme una infusión. Necesitaba calmar los nervios.
¿Qué había ocurrido exactamente?
No dejaba de hacerme la misma pregunta una y otra vez. No dejaba de vislumbrar su perfil en mi memoria. No dejaban de sonar aquéllas notas huérfanas dentro de mi cabeza. ¿Qué ha pasado?
Tiene sentido que tratara de encontrarle algo de lógica a todo el asunto, aún no era consciente de que había perdido algo por el camino. De que estaba incompleta. De que había vuelto a casa, sí, pero siendo menos yo de lo que normalmente solía ser. Aún no era consciente del todo de que mi vida iba a cambiar, de que iba a necesitar muchas dosis de aquella tarde para poder seguir respirando adecuadamente. No era consciente de que iba a necesitarle como quien necesita respirar para poder vivir. No sabía que inconscientemente, a partir de aquella noche, iba a recorrer la misma calle una y otra vez esperando encontrarme con él por casualidad.
Cogí la cámara y empecé a revisar las fotos. Había alguna mal enfocada, con un encuadre algo pobre en cuanto a precisión, sin embargo lo que había dentro de la imagen lo compensaba infinitamente.
La delgada línea que perfilaba todo el ambiente, la luz anaranjada de la farola colándose dentro de aquella habitación y sus manos moviéndose frenéticamente de un lado a otro. Aquello era la perfección hecha imagen. Llegué sin darme cuenta a la primera foto, la del reloj y lo vi contemplándome. Con esa media luna en la comisura de los labios, las mejillas arreboladas y el pelo bailando con el viento. Sus ojos castaños sonreían con picardía y serenidad.
“Sígueme”
Y yo le seguí. Y aquella noche soñé con pianos. Y con música. Y con él. Y mi infusión se quedó encima de la mesa, donde la había dejado antes de revisar las fotos, enfriándose y dejando que la huella del tiempo pasara por encima y grabara en su superficie, el paso de las horas.

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Books and Berries nació como un canal bastante aleatorio hace más de cinco años. Siempre tuve la intención y las ganas de crear y compartir mis experiencias pero nunca la valentía suficiente para hacerlo. Hasta hace dos años.
¿Qué cambió hace dos años? Que me armé de valor gracias a que un par de personas cercanas a mí, me animaron incansablemente hasta que me decidí. Y así fue como subí contenido a mi canal de Youtube por primera vez.

Al principio quería que fuera el típico canal de vlogs, vida cotidiana y demás pero poco después me di cuenta de que mi rutina no era ni de lejos, tan apasionante como para que pudiera resultar de interés. Esto no es malo, solo que en ese momento no era algo que pudiera ofrecer con un mínimo de calidad.
Los primeros vídeos del canal son de 2016 y son un poco en parte experimento en parte ganas de coger confianza con la cámara y las herramientas de edición. No quedaron del todo mal ¿No creéis?
Con todo después de un tiempo, recordé que no se me daba mal recitar. Tenía un par de vídeos que habían sido reproducidos mil veces y quise probar. Y así fue como nació mi primer proyecto en serio: Marina.
Debería mencionar que me costó muchísimo. Perdí la motivación enseguida y sentí que no merecía la pena seguir. Dejé el canal abandonado varios meses, hasta noviembre/diciembre del año pasado en el que decidí que debería seguir hasta terminarlo.
Y así fue como Marina vio la luz en mi canal.
Con Marina empezó lo que se convirtió y es, hasta ahora, una batalla por mejorar. Por mejorar la calidad de la grabación, de la ambientación, de la edición, por intentar hacer de la experiencia de escuchar cada capítulo, algo especial. Los primeros capítulos de Marina están llenos de errores que por suerte a día de hoy he eliminado casi en su totalidad. Mis herramientas de trabajo no me dejan mejorar en calidad por el momento, pero me esfuerzo en dar lo mejor en el proceso de edición.
Después de Marina he subido vídeos tipo vlogs y hauls o reseñas por puro gusto de hacer algo distinto.
Tiempo después, cada vez que termino de subir un audiolibro completo en el canal, viene la pregunta que me tiene en vilo durante semanas a veces y es ¿Qué libro leo ahora? ¿Qué libro será interesante?¿Cuál gustará a las personas que me siguen?
Y de esa manera, subí El Cuento número 13 de Dianne Setterfield que terminé de leer en noviembre y he empezado con La Sombra del viento, proyecto que también me llevará un par de meses.
Tengo intención de seguir subiendo reseñas, wrap ups, algún vídeo sobre arte, cosas favoritas, opinión, recomendaciones... con el tiempo le he cogido gusto a esto de grabar y editar y aunque lleve horas y sea un trabajazo, ver el resultado final siempre me hace sentir orgullosa.
Espero que os haya gustado este pequeño repaso al canal y tengáis ganas de acompañarme el año que viene!
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“Encuentra lo que amas y deja que te mate” — Bukowski —
Y ahí estaba yo. De pie. A oscuras. Con el corazón en una mano y el alma en la garganta. Contemplando embelesada, completamente perdida, a aquél muchacho que tocaba el piano para mí. Totalmente consumido en las teclas, la luz de las farolas perfilando su cuerpo, sus movimientos. Una pequeña gota de sudor le corría por la mejilla. Y yo. Allí estaba. Como quien detiene el tiempo, totalmente atrapada por ese compás y ese ritmo tan cadente y pausado. Como quien pinta la vida en un cuadro en blanco y negro, como quien te quita la respiración. Allí estaba yo, viendo uno de los milagros más bonitos de la vida. Viendo cómo la música me daba vida poco a poco mientras olvidaba cómo respirar adecuadamente.
Allí, en mitad de un salón anónimo un muchacho desconocido tocó el piano para mí llevándose un poco de mi vida con él. Esa noche aprendí que la muerte tiene muchas caras. Que la muerte tiene muchas formas. Que muchas veces puedes verla, como cuando tienes un accidente, pero otras acude sigilosamente a ti en las noches más oscuras y las llena de luz y calor arrebatándote unos minutos de oxígeno. Paralizando tu corazón, haciendo que te tiemblen las entrañas. Aquella noche en aquél salón ocurrió algo maravilloso. Comprendí lo efímera que es la vida, comprendí la fragilidad de nuestra existencia y, segura de que no lo oiría tan enfrascado como estaba internándose cada vez más dentro de aquél monstruo, levanté la cámara y enfoqué.
Click.
Su figura se recortaba a contraluz, inclinada encima del piano. Click. Su espalda se curvó hacia atrás, levantó la cabeza y alzó la barbilla mientras sus dedos seguían bailando sobre el teclado. Los ojos cerrados. Click. La música cesó. Pausa. Permaneció completamente quieto. Un segundo. Dos. Tres. Un leve tintineo comenzó a surgir desde las entrañas del instrumento haciéndose cada vez más y más fuerte.
Click.
Retrocedí un paso. Me faltaba el aire, el salón me estaba ahogando, el sonido de aquél piano había comenzado a quitarme poco a poco la vida. Noté cómo la muerte acechaba en cada rincón, cómo era imposible mantenerse despierto en aquélla soporífera melodía. En aquélla canción sin título, sin nombre, sin cuerpo pero con alma. Sentí por un momento que se me había paralizado el corazón. Mi cuerpo no respondía. De repente tuve mucho frío. Y allí, contemplando a aquel extraño muchacho en mitad de aquél salón solitario, comprendí que hay cosas que nunca deben salir a la luz. Que hay genios que nunca han de ser descubiertos, porque su genialidad es capaz de hacer daño, porque su genialidad lo invade todo con una fuerza poderosa, tan grande que es capaz de arrancarte el corazón sin que te des cuenta. Genios destinados a estar solos. Siempre.
Y es que fue en ese instante, cuando sin darme cuenta, me enamoré de Sam.
Claro que en ese momento no sabía ni de lejos que se llamaba Sam. No sabía ni de lejos que iba a volver a mirarme a través de mi objetivo. No tenía ni idea de lo que iba a pasar después de aquélla noche. Sólo sé con certeza que mi corazón se quedó dentro de aquél piano y, que a partir de ese momento, sólo él podría hacerlo  latir.
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Sam era un muchacho algo extraño. Le gustaba mojar las patatas fritas en el batido de fresa. Le gustaba pasar las noches sin dormir y perderse los días sumido en un sueño profundo y espeso.
He de reconocer que Sam me gustaba. Tenía ese brillo en los ojos que te hacía sonreír sin apenas darte cuenta, tenía esa sonrisa de medio lado, picaresca, traviesa. Tenía las manos firmes y suaves, blancas y fuertes. Y olía de maravilla.
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Conocí a Sam una tarde fría de octubre. De estas que te llegan a los huesos. Una tarde de invierno en otoño. Sin nieve pero con el gélido viento golpeando en las mejillas. Aquella tarde yo iba a ir a un concierto, pero aún no lo sabía. Caminaba por las calles de Madrid, muy segura de mi misma. Con la seguridad de alguien que no tiene miedo, con la firmeza de alguien que no sabe lo que es pasarlo mal. Con esa sonrisa de primeriza en la vida y ese corazón pleno, deseoso de amar a alguien de verdad. Iba enfrascada en mi gabardina de cuadros, con la cámara colgando del cuello. La música tronando en mis oídos y mucha ilusión traspasando los poros de mi piel. Iba, caminaba, paseaba, me comía las calles con esa media sonrisa que no se atrevía a salir completamente por la vergüenza.
Y es que es absurdo que hoy en día esté mal visto ver a alguien sonreír en la calle mientras que las peleas y discusiones nos resultan de lo más natural.  Llegué a la Puerta del Sol. Enfoqué la cámara y tras un click, quedó inmortalizada la imagen en la memoria del aparato. Y nada más bajarlo, lo vi. A lo lejos, de pie, justo en medio de la acera, debajo del reloj, mirándome fijamente.
Volví a levantar la cámara y esta vez lo enfoqué a él. A través del objetivo, me sonrió.
Click.
Quedó para siempre guardado en la memoria.
Aquellos ojos castaños. Esa sonrisa de medio lado, ese guiño en la mirada. Y el pelo revuelto a causa del viento.
 Me miró.
Y yo empecé a caminar. Comencé a seguirle con apremio mientras él desaparecía por una de las callejuelas que llegan a la Plaza Mayor. De vez en cuando miraba hacia mi por encima de su hombro, para asegurarse de que lo seguía. Se detenía y se distraía en algún escaparate, yo me detenía a mirarle, a unos prudenciales tres metros de distancia. Las luces iluminaban de medio lado su rostro, su mirada fugitiva de un lado a otro. Levanté la cámara y sonó otro click.
Levantó la vista y me miró a los ojos a través del objetivo.
Click.
Sonrió.
Llegamos a un callejón en el que todos los portales estaban cerrados. Tocó un timbre y abrió la puerta. Entró internándose en la oscuridad y mantuvo la puerta abierta a sus espaldas. Yo dudaba.
Los transeúntes pasaban ignorándome en mitad de aquella calle mientras contemplaba fijamente aquella puerta negra y su mano nívea, sosteniéndola.
Fue magnético. Mis piernas comenzaron a entrar. Un remolino de adrenalina y miedo me embargó y comenzó a subir desde mi estómago extendiéndose al resto de mi cuerpo. Las manos me temblaban, mis labios me traicionaban sonriendo abiertamente, mis ojos chispeaban de emoción y mis piernas no respondían a mi negativa de seguir avanzando y adentrarme en aquél portal oscuro.  Era un complot. Un complot creado por la incertidumbre, las ganas de descubrir qué había detrás de aquellos ojos castaños y aquél magnetismo que me hacía caminar, atrayéndome, cuando lo que quería era salir corriendo.
Nada más atravesar la puerta, ésta comenzó a cerrarse y poco a poco la oscuridad del lugar comenzó a inundarlo todo. Mis ojos tardaron en acostumbrarse y después de unos minutos pude vislumbrar su figura entrecortada en mitad de aquél lugar. Escuché sus pasos acercándose hacia mi y cómo su pelo rozó mi mejilla.
“¿Alguna vez has tenido miedo de la muerte?”
Click. Algo dentro de mi encajó, tenía que salir de ahí antes de que fuera demasiado tarde. Pero no, no pude reaccionar. Su aliento aún aleteaba en mi cuello. Aquél susurro se había quedado enganchado en mi pelo. No quería irse. Y mientras yo me debatía internamente, tratando de vencer lo asombroso del asunto, me cogió la mano y comenzó a subir las escaleras.
Subíamos los peldaños en completa oscuridad, él guiando mis pasos yo siguiéndolo ciegamente, tropezando de vez en cuando. Llegamos al rellano del segundo o tercer piso, no me acuerdo bien. Sólo sé que me perdí en lo bien que olía su piel. En la suavidad de sus manos. En la firmeza de sus pasos y el porte de sus hombros que si bien no podía ver con claridad, pude adivinar a través de sus movimientos.
Se paró frente a una puerta y antes de abrir se dio la vuelta colocándose a escasos centímetros de mi cara.
Sé que no nos conocemos. Pero esta noche, permíteme que te muestre el origen mismo de la magia. El origen de toda creación. 
Acto seguido se giró y abrió la puerta. La estancia no era muy amplia, apenas había espacio en el salón para los muebles. Sin embargo no se apreciaba falta de nada puesto que estaba completamente gobernado por un piano. ¿Y cómo sé que es un piano? Muy fácil. La ventana del salón daba directamente a la calle y en esa condición las luces del exterior y de las farolas cercanas iluminaban la estancia dándole un aspecto cuanto menos mágico. No voy a decir magnético porque me voy a repetir mucho, pero en serio, era imposible apartar la mirada de ese lugar.
Sin encender las luces, sin mirarme siquiera, aquél muchacho de pelo revuelto y ojos castaños pasó por mi lado dejando el rastro de su aroma flotando en el aire y se sentó frente al piano. Agachó la vista dirigiéndola hacia las teclas y toda la calle guardó silencio para poder escuchar.

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Esta es quizá, la eterna controversia dentro del mundo booktube y los aficionados a los libros y la lectura en general. La pregunta de qué es mejor, el libro físico o el libro electrónico. Los puristas suelen decir que donde esté un libro como tal, con sus hojas y sus portadas y las tapas duras y demás, que se quite el resto pero la verdad es que no todo es cuestión de preferencia o de qué es mejor. Ambos formatos son viables y útiles dependiendo de la situación.

Personalmente, soy una defensora acérrima de los libros físicos pero con el tiempo me he dado cuenta de los puntos buenos y las ventajas que ofrece el libro electrónico.
Nunca renunciaré al placer de pasar las hojas de un libro nuevo, oler entre las páginas, palpar las tapas del libro y admirar las portadas si esa edición en especial tiene algún decorado en relieve o acabados en metálico, sin embargo, una de las principales desventajas de los libros en físico es que requieren espacio y exigen que sacrifiques mudas de ropa en pos de poder llevar cuantos más libros mejor (cuando haces viajes o preparas mudanzas) Por esta razón, en contrapartida, los libros electrónicos ganan por goleada. En lo que pesa un libro de no más de 50 páginas tienes un dispositivo que puede almacenar más de 500 libros fácilmente y sin sufrir. Puedes llevar en tu bolsillo todos esos libros sin sufrir por llevarlos a la espalda o por tener que habilitar una habitación específica para almacenarlos.

Está claro que nada quitará el encanto a los libros físicos y que nada sustituirá la magia y la ilusión que aportan los libros nuevos, sin embargo, si hablamos de utilidad, de versatilidad y de comodidad, el libro electrónico se erige como la primera opción.
Por contra, si tienes fotosensibilidad encontrarás complicado mantenerte bien en las largas sesiones de lectura de las que nos gusta disfrutar. Te pierdes la sensación de pasar las páginas y de seleccionar el marcapáginas que utilizar dependiendo del libro que estés leyendo teniendo en cuenta la temática o el color de las portadas (Decidme que no soy la única que hace esto, por favor)

¿Y a vosotros qué os parece? ¿Preferís los libros físicos o los libros electrónicos? ¿Os gustan las dos cosas o pensáis que nunca podríais leer en ebook? Dejadme comentarios con vuestras opiniones o experiencias, que estaré encantada de leeros <3
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el cuento numero 13 reseña

Hace unas semanas subí a mi canal una review/opinión sobre El Cuento Número 13.
Novela de Diane Setterfield, de 300 y pico páginas que te atrapa desde la primera y no te deja ir hasta pasadas 5 horas, cuando ya has llegado a la última, dejándote con la sensación de "¿Cómo que no hay más?"
En mi canal de Youtube soy ya conocida como una fanática de la novela Marina, de CRZ, que todos conocéis y sabéis que no hay nada que me guste más que una buena historia. Quería escribir esta review hace bastante tiempo pero nunca me he sentido cómoda haciéndolo, quizás porque en el fondo esta novela forma parte de mí de una manera tan íntima que me da algo de reparo compartirla abiertamente. Pero para todo hay una primera vez y me parece una buena manera de recuperar ciertas cosas que dejé atrás en algún momento.

El cuento número 13 es esa historia de misterio e intriga contada desde el punto de vista real y sórdido de quien la vivió y está asustada de su pasado. De alguien atormentado por sus fantasmas y de cómo lo vivido ha forjado un carácter difícil que a veces pone a prueba su forma de interactuar con el entorno. De alguien que busca redimirse de sus errores y echar de su casa a sus fantasmas. Es una historia de las que merecen ser contadas y que pueden o no ser reales.
Queda aparte comentar que es de mis novelas favoritas, que me apasiona la forma de narrar de Diane Setterfield, que la historia de Vida Winter es algo que me ha marcado y lo sigue haciendo y no dejaré de recomendaros vivirla a través de su lectura. (También podéis escucharla, ya que como hice con Marina, estoy subiendo el audiolibro a mi canal)

Os dejo el vídeo de mi reseña y el del audiolibro, para que podáis verlo/disfrutarlo si os apetece.

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¡Hola! Deja que me presente: Soy Andrea, conocida en redes sociales como Stendhalicious y estoy detrás de "Books and Berries"
Principalmente este un espacio en el que comparto mi pasión por la lectura. En mi canal de Youtube y aquí en el blog, comparto mis opiniones sobre los libros que estoy leyendo y las lecturas que tengo pendientes así como, de vez en cuando, subir alguna de mis novelas favoritas en formato audible.
Por otra parte, Stendhalicious es la marca que utilizo en mi trabajo de fotografía, que podéis encontrar reunido en mi perfil de Flickr.
Por último mencionar que Mochi Pochi es la marca en la que trabajo artísticamente realizando ilustraciones y diversas manualidades (posavasos hechos a mano y pegatinas para bullet journal entre otros) Productos que podréis encontrar en la Tienda.
Para consultar mi porfolio actual podéis pasaros por mi BLOG.
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El libro del que voy a hacer review el día de hoy se titula "Tinta" y es del autor Fernando Trías de Bes. He decidido empezar a hacer review con este libro por varias razones. La primera de ellas es que es un libro bastante cortito, fácil de leer y muy entretenido y es una forma sencilla de empezar, creo.
El libro tiene 153 páginas y yo lo defino como la versión moderna del cuento del traje del emperador. 
El libro entero gira en torno a "El motivo" Qué es el motivo, cómo encontrarlo, cómo materializarlo, cómo vivir en vilo por su búsqueda y cómo la ausencia de conocimiento de éste ha generado desgracia en prácticamente la mayoría de personajes de la historia. Así te muestran la perspectiva del librero, del editor, del escritor, del investigador... todos impulsados en la búsqueda de "El motivo" 
Todos lo buscan pero nadie sabe exactamente qué es, solo saben que una vez lo encuentren sabrán que están frente al auténtico.

Me ha parecido una forma de narrarlo bastante brillante, que engancha y que fomenta la curiosidad. Todos son personajes únicos a su manera, todos tienen algo de especial, todos aportan algo. Y lo mejor de todo sin duda es el final.
Es la forma perfecta de cerrar una historia y dejarla sin fisuras. 
Te cuenta algo tan sumamente estrambótico con tantísima naturalidad que terminas creyéndolo y viendo viable algo así. La existencia real de personajes de ese tipo en un mundo no tan diferente al tuyo. Y eso es lo que hace este libro algo especial.

Dejo a continuación un par de frases/fragmentos que tanto a mí como a la persona que me lo dejó, nos gustó especialmente:


"Un corrector de estilo que no sueña jamás regresa a su anterior oficio y único destino: El de escritor"


"Definir consiste en mentar palabras con otrasa distintas: Construir identidades procurando evitarlas"


"La creatividad sigue una secuencia parametrizable, que posee su propio sistema lógico, que consiste en conectar ideas inconexas"
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¡Hola! Deja que me presente: Soy Andrea, conocida en redes sociales como Stendhalicious y estoy detrás de "Books and Berries"
Soy Andrea García, tengo 25 años y soy masteranda en Derecho. Mis dos pasiones son la lectura y la fotografía, hobbies que compagino con mi afición por el dibujo y el arte.
Llevo escribiendo desde que me regalaron mi primera máquina de escribir, cuando tenía nueve años y desde entonces no he parado, aunque siempre he escrito de forma amateur y a un nivel más personal. Me he visto siempre influenciada por la narrativa de fantasía, de terror y la romántica (y de hecho son mis lecturas favoritas), aunque ahora leo un poco de todo y no digo que no a un argumento interesante como por ejemplo, las novelas de Anchee Min.
Mis escritores favoritos son Carlos Ruiz Zafón, Angie Sage, Karen Rose y Baldacci entre otros. Sin olvidar a los clásicos (en mi humilde opinión) como Tolkien, Rowling, Dan Brown, Christopher Paolini o Isabel Allende.
Llevo poco tiempo en redes sociales y dentro de la comunidad literaria, pero espero seguir creciendo y conociendo gente maravillosa ya que me encanta compartir mis experiencias y lecturas con los demás.
Podéis encontrarme también en:
- Instagram: https://www.instagram.com/booksndberries/
- Twitter: https://twitter.com/BooksndBerries
-  contactbooksandberries@gmail.com
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